Altavoz

La rutina de la mayoría de los venezolanos, se ha convertido en una especie de desafio para poder sobrevivir o no morir en el intento. Lo lamentable es que ya se hizo costumbre apelar a toda clase de estrategia para poder sortear todos los desafíos y obstáculos que hoy implican vivir en Venezuela.

La grave crisis en la prestación de los servicios públicos, ciertamente influye en la tranquilidad y la armonía de los venezolanos, porque no es justo ni conveniente para la salud mental y física, tener que abordar estos problemas casi a diario.

Muchos estados en el país sufren el incremento del racionamiento eléctrico por horas y horas; aunado a esto la falta de agua, la escasez de gas doméstico, y la guinda que le faltaba al pastel, la escasez de gasolina, significan un atentado para la salud mental del más equilibrado.

No obstante, la pandemia del Coronavirus, ha conspirado para que los problemas se agudicen día tras día, sin la esperanza real de que esto pasará.

Es común ver en las redes sociales las denuncias y las penurias que viven los venezolanos de todo nivel para no morir en el intento. Ver esas etiquetas #sinluz, #sinagua, #singas, #singasolina, #sincomida entre otros, realmente le alteran los nervios a cualquier mortal, y es que se hizo parte de la cotidianidad del ciudadano, quien ha tenido que abandonar prioridades de vida, para atender estas vicisitudes porque no queda de otra.

Ni hablar de la crisis hospitalaria y de las carencias de la gente para tener acceso a la adquisición de medicamentos y atender cualquier emergencia de salud, porque ahorita cualquier malestar, se traduce en un gasto impresionante. Es decir, si no te agarra el chingo te agarra el sin nariz, no solo es la enfermedad como tal, sino los medios para poder sanar.

Ver en las calles las ofertas de ventas en dólares, tanto de trabajadores informales como de comercios plenamente establecidos, es realmente desesperante cuando el salario mínimo es de por ahora de 0.70 de dólar y el poder adquisitivo cada vez es más paupérrimo.

No obstante, cuando veo la campaña propiciada desde una de la oposición de “Alza la voz”, yo me iría más allá, porque ya el diagnóstico lo tenemos, entonces hay que tener en altavoz esas carencias ya conocidas por todo el mundo y que una mayoría de los afectados ya no tiene ni fuerzas para levantar la voz, porque lo que quieren son soluciones y menos populismo y demagogia.

No se trata de un nombre o de un slogan para aplicar una campaña, se trata de desarrollar una verdadera estrategia para solventar estos problemas.

Muchos están atentos a las redes sociales, esperando el resultado de las elecciones presidenciales en los Estados Unidos. Sin embargo, soy de los que piensa que cualquiera que sea el resultado, la situación en Venezuela será la misma o peor, porque la solución se tiene que buscar internamente y no estar prendiendo velas a santos extranjeros que no hablan nuestro mismo idioma, ni esperar mesías para acabar con esta tragedia.

Venezuela hace mucho tiempo está hablando en Altavoz, el tema es escuchar esas súplicas, y buscar una solución que nos encamine hacía otra realidad. De lo contrario, seguiremos perdiendo un tiempo precioso que conspira para el deterioro físico y mental de la ciudadanía.

Yosmar Poleo.

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