Elección robada en EEUU: ¿Por qué Trump y su campaña insisten en el tema?

Decir que las elecciones en Estados Unidos fueron fraudulentas pudiese sonar como locura o una barbaridad. Y es que idealizamos tanto el sistema de gobierno norteamericano que nos cuesta creer que algo así pueda ocurrir. Sin embargo, puede que estemos nosotros, desde la distancia, viendo las cosas un poquito borrosas.

La elecciones en EEUU es algo fundamental para su democracia y su constitución como estados políticamente unidos por una federación. Por eso, los norteamericanos votan absolutamente todo. Leyes, funcionarios, normas, reformas, modificaciones y, por supuesto, gobernantes.

La campaña del actual presidente y candidato a la reelección por el partido Republicano, Donald Trump, mantienen una tesis bastante controversial. Y es que el equipo legal y de observación de las elecciones ha declarado que, durante el proceso, se ha hecho “trampa”. Una acusación desestimada enteramente por sus oponentes, incluyendo a Joe Biden, candidato Demócrata.

Pero… ¿Qué tan alocado es pensar que pudo haber un “jueguito” raro en las elecciones más cerradas de los últimos años? Porque todos los medios, incluyendo los que ahora reclaman al presidente por “inconsciente” y “loco“, señalaban una clara ventaja en los conteos de votos en estados claves como Georgia, Michigan, North Caroline y Pennsylvania a favor de Trump.

Giuliani a la cabeza

El abogado y defensor de Trump, Rudolph Giulani, ha dado unas polémicas declaraciones en donde, no sólo defiende la teoría del fraude, sino que señala con nombre y apellido a la empresa responsable. En medios internacionales se llama de “infundadas” o “falsas” las acusaciones de Giuliani y el equipo republicano, pero, ¿no se supone que son los jueces y el sistema de justicia quienes definen que es verdad o mentira?

Porque toda acusación es infundada en un principio, pero es el proceso legal y de juicio el que determina la realidad de las cosas. Sí, es posible que estén “meando fuera del perol”, como decimos en criollo, pero eso debe determinarlo un juez, un tribunal y una sentencia.

Pero volviendo al caso de las acusaciones que hace Giuliani. El abogado aseguró poseer datos de al menos un millón de votos, tan sólo entre Pennsylvania y Michigan. Tienen testigo, declaraciones juradas, declaraciones de funcionarios electorales de los estados, en fin. Hay con que mantener un caso hasta que se demuestre lo contrario.

¿Quién es Dominion y por qué es la fuente de la duda?

La empresa Dominion Voting Systems es una compañía de hardware y software electoral, propiedad de Smartmatic (a quienes los venezolanos conocemos bastante bien). Esta empresa es utilizada, al menos en la última elección, por 28 estados para llevar el proceso de elección general. Un proceso donde no sólo se elige a presidente sino a muchos representantes de la Cámara, del Senado, Gobernadores y algunas legislaciones.

En Michigan, la jefa del partido Republicano Laura Cox, denunció que en el condado de Kent hubo un “mal cálculo”. Esto debido a un error en el programa de las máquinas y que fue reportado por el Condado. Un error que representó un cambió en la elección de esa zona y terminó dándole la victoria a los Demócratas por estrecho margen. Una victoria por apenas 6.000 votos que, si aplicamos el efecto tijera (si le quito seis a uno y le doy seis al otro) daría una victoria a los Republicanos.

Cox denunció además que “otros 47 condados en el estados usaron el mismo software en la misma capacidad”. Pidió que esos condados revisen minuciosamente los resultados. Y es que si en uno fueron seis, la duda surge de cuanto suman los otros 46.

Aunque, ante esas acusaciones, Dominion aseguró que se trataba de un “error humano, no de software”. Siempre es culpa de la gente y no de la empresa.

Pero el New York Times reportó en junio de este mismo año, que durante las elecciones primarias en Georgia, hubo “serios problemas” con las máquinas de Dominion. En su reportaje el diario señaló que “los libros de votación electrónicos, también nuevos, estaban plagados de problemas en el software y errores de usuario”. Recordemos que Georgia terminó, según datos de las grandes cadenas informativas, con apenas 14 mil votos de diferencia.

Para AP News, las preocupaciones también valieron una investigación también. En 2018 la agencia de noticias reportaba sobre un trio de compañías, entre ellas Dominion. “Los expertos dicen que durante mucho tiempo [estas empresas] han escatimado en la seguridad a favor de la conveniencia, lo que dificulta la detección de intrusiones como las que ocurrieron en la intromisión electoral de Rusia en 2016” dice el reportaje.

En el Washington Examiner aparece un reportaje más reciente donde señalan el rechazo, en tres ocasiones diferentes, que sufrió la compañía por no cumplir los “estándares básicos de seguridad” en Texas. En 2013 sería la primera vez que fue rechazado por el estado de Texas; otras dos en 2019 por presentar “fallos en su hardware y software” que impedían determinar un proceso satisfactorio.

Andrew Appel, profesor de Princeton en Ciencias Computacionales, se dirigió al Congreso de los Estados Unidos en una audiencia sobre ciberseguridad en septiembre de 2016. Allí expresó sus preocupaciones sobre las máquinas de votación y sobre su efectividad “para contar y registrar votos”. Asegurado que sólo se puede garantizar su eficacia cuando tienen el software correcto. Un software, a juicio de Appel, puede ser cambiado fácilmente ya que “sólo necesitas 7 minutos por máquina y un destornillador”. Una demostración que realizó ante la Corte Suprema de New Jersey en 2009.

El pasado oscuro de Smartmatic

En el caso de Smartmatic, esta tiene un registro dudoso de fraude en elecciones constituyentes de 2017. Durante una entrevista realizada por la BBC, el CEO de la compañía, Antonio Mugica, aseguró que estimaba “la diferencia entre la cantidad anunciada y la que arroja el sistema es de al menos un millón de electores”. Una diferencia considerable en los votos de una elección con apenas 8.089.320 votantes, según datos de Consejo Nacional Electoral Venezolano.

Esas declaraciones despertaron las alarmas en los que aún no creían en las denuncias de fraude hechas desde la oposición venezolana desde años atrás. Elección tras elección se habló de “turbios” resultados en zonas del país que no debían comportarse, políticamente hablando, de cierta forma.

Pero la empresa de origen criollo se hizo su espacio en el mercado norteamericano desde 2006. Un rápido crecimiento la catapultó a manejar más de 58.000 maquinas en 307 jurisdicciones del país en 2015. Y solamente en esta elección general, la compañía manejó 31.100 máquinas en Los Ángeles, California. Una idea general de la cantidad de votos que pasan por las “manos” de la empresa.

Y bueno, pueden decir “es que no es lo mismo porque EEUU es diferente”, pero es que un software es un software. Eso no va a cambiar. Por eso el Windows es el mismo en EEUU o Turquía; por eso un Android funciona igual aquí o en Bielorrusia. Citando al profesor Allap “no es ciencia de cohetes, cualquier persona con algo de conocimiento en programación puede diseñar un software así”.

Lo que es “legal y real” vs lo que es “mentira y fantasía”

Lo real es que estas elecciones han contado con, aún con las denuncias de votos fraudulentos siendo válidas, la mayor participación histórica. Al menos unas 150 millones de personas han participado de la elección general de este año. También es real que faltan casi 5 millones de votos por ser contados.

Lo que es mentira es que Joe Biden es presidente electo. No hay colegio electoral aún que haya declarado como ganador a ninguno de los candidatos pues sus legislaciones no lo permiten. Además que aún hay procesos en el medio y que deben ser resueltos antes que los Colegios Electorales voten. Tienen, todos los estados, al menos hasta el 8 de diciembre para resolver cualquier disputa, presentar resultados oficiales del voto popular y certificar los ganadores.

La fantasía viene por las grandes cadenas que ya “resolvieron” todo en EEUU con las proyecciones. Sí, eso es lo que dan los medios de comunicación, proyecciones. Y es que ya ha pasado. En la elección del 2000, Al Gore fue “declarado” presidente por los medios de comunicación y, meses después, las disputas legales llevaron a George Bush a sentarse en la Casa Blanca.

Lo legal es esperar. Unas elecciones con tantos millones de personas, tantos estados, tantos cargos y tan poca diferencia harán de esta una larga espera. Lo que si es que, para el 14 de diciembre, deben estar los votos de los Colegios Electorales. Luego, el 6 de enero tras contar esos votos de los Colegios en el Senado, sea electo un candidato. Este será quien tomará posesión el 20 de ese mismo mes como presidente de los Estados Unidos.

Mientras, hagamos cafecito que la espera es larga.

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