La noche en que Napoleón durmió en la gran pirámide del faraón Keops

Napoleón pasó en 1799 dos noches en la cámara real de la gran pirámide, al igual que hicieron Julio César y Alejandro Magno. 

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Napoleón en la noche del 12 al 13 de Agosto de 1799,  pasó una velada a solas en el interior de la gran pirámide, en la cámara del rey. Él admiraba a militares como Julio César y Alejandro Magno, y los dos pasaron una noche iniciática dentro de ésta pirámide. Era una prueba de valor.

Bonaparte! un hombre de 29 años, le confiaron la flota militar más importante de la historia naval francesa. Le entregaron trescientos barcos para conquistar Egipto, siendo aún un joven estratega en pruebas. Lo increíble de Napoleón es que pierde sus naves, queda un año aislado en Egipto, pierde a un alto número de sus soldados, y, sin embargo, se presenta como un héroe cuando retorna a Francia.

Regresa creyendo que es un enviado de la Divina Providencia después de esa noche en la pirámide.
 

El 15 de Agosto, la fecha de su trigésimo cumpleaños, huye de éste país del norte de África y comienza su fulgurante carrera.

Napoleón estaba fascinado con la organización política y territorial de Egipto. La existencia de una casta sacerdotal y política de hace 5.000 años.

Además, ésta civilización es la única de la antigüedad que tenía una religión que aceptaba la resurrección de la carne. Por eso momificaban a los faraones: creían que volverían a la vida. Esa misma idea la difundiría después el cristianismo. De hecho, la figura de Osiris se parece mucho a la de Jesús. Éste muere y resucita a los tres días, igual que Osiris. En las dos historias, además, aparece una estrella en el cielo.

Se cree que en ese viaje a Egipto,  Napoleón al dormir en la cámara funeraria de la gran pirámide, murió en medio de sus pensamientos y reflexiones y al siguiente día resucitó como un hombre nuevo. Alcanzando un mayor  nivel en todo sentido

 Los vestigios del antiguo Egipto siempre han alimentado la imaginación de aficionados y aventureros. La campaña de Napoleón aportó un descubrimiento esencial para comprender ésta cultura: la piedra «Rosetta». Sus inscripciones ayudaron a descifrar los jeroglíficos. Egipto mostraba sus secretos. La fascinación por éste país se extendería por Europa, alcanzando su cumbre con la tumba de Tutankamon o el busto de Nefertiti.

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