La impresión 3D está ayudando a los arrecifes de coral de Hong Kong

Los científicos marinos de la Universidad de Hong Kong están utilizando la impresión 3D para crear arrecifes artificiales frente a la costa de la ciudad. Los mosaicos, que están diseñados para imitar los corales cerebro, ayudarán a regenerar la población de arrecifes de coral en el Parque Marino Hoi Ha Wan.

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El parque marino de 2,6 kilómetros cuadrados es un área donde se concentra una biodiversidad local y alberga más de 60 especies de coral. Sin embargo, un supertifón destruyó el 80% de los corales en el área en 2018 y pocas especies sobrevivieron. Ahora, si se deja solo, la especie tardaría décadas en regenerarse naturalmente.

Los arrecifes de coral se ven gravemente afectados por el cambio climático. Sostienen el 25% de toda la vida marina, proporcionando alimento, refugio y un lugar para que otros organismos críen a sus propias especies. Alrededor de 500 millones de personas en todo el mundo también dependen de ellos para su sustento. Para las comunidades cercanas a los arrecifes de coral, son una fuente de alimento, brindan protección contra los elementos e ingresos a través del turismo.

El calentamiento de los océanos conduce a eventos de blanqueamiento masivo y tormentas frecuentes, como la de Hong Kong, que causan daños devastadores. Según un estudio reciente, los investigadores estiman que el 75% de los arrecifes de coral del planeta están amenazados por “la pérdida de hábitat, el cambio climático y otras perturbaciones provocadas por el hombre”.

Baldosas ecológicas

Desarrollados por el Laboratorio de Fabricación Robótica de la universidad, estos “Baldosas de arrecife” ayudan a los corales a sobrevivir creando una superficie a la que adherirse. Los fragmentos de coral no se pueden adherir fácilmente al fondo marino porque se mueven, y los granos abrasivos de arena también pueden dañar su delicado tejido.

Las baldosas del arrecife se imprimieron en 3D con arcilla y luego se hornearon en un horno a 1.125 grados Celsius para endurecerse y convertirse en terracota. Sus intrincados diseños se inspiraron en los patrones naturales de los corales y el equipo afirma que el material es más ecológico que las alternativas de metal u hormigón.

La terracota se erosionará naturalmente con el tiempo, lo que significa que en unas pocas décadas, todo lo que quedará serán los nuevos corales, dicen los científicos involucrados en el proyecto.

Con una superficie de 40 metros cuadrados, 128 de las tejas se sembraron con fragmentos de coral y se instalaron en tres sitios en julio del 2020. Cuando se unen a las baldosas, los fragmentos se levantan del fondo marino para evitar que la arena los dañe y acercarlos a fuentes de luz y nutrientes.

La variedad de corales sembrados tiene diferentes formas de crecimiento, lo que está destinado a crear un entorno biodiverso para permitir que otras especies marinas prosperen. Los investigadores esperan que este nuevo método sea una contribución vital a los esfuerzos globales para salvar los arrecifes de coral en todo el mundo.

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