Enfrentar un diagnóstico de cáncer de mama genera un profundo impacto emocional, sin embargo, los avances en mastología y en tecnología ofrecen hoy la posibilidad de actuar mucho antes de que la lesión se pueda palpar.
Iniciar los chequeos rutinarios con una mamografía a partir de los 35 años y luego, de forma anual, es el primer paso para la detección temprana del cáncer de mama, que no solo incrementa las tasas de supervivencia, sino que además reduce la necesidad de tratamientos agresivos y permite preservar la mama mediante técnicas avanzadas, lo que redunda en el bienestar emocional y la autoestima de la paciente.
Precisión en imágenes
El Dr. Víctor Acosta Freites, cirujano mastólogo y presidente de CECLINES, subraya que la prevención y el diagnóstico temprano marcan la diferencia entre un hallazgo precoz y una lesión avanzada.
“La tasa de supervivencia, señala el doctor Acosta Freites, se incrementa gracias al diagnóstico temprano. Es fundamental insistir en esto para que la mujer tome conciencia de la importancia de hacerse los estudios anualmente. La evaluación mastológica implica la realización de la mamografía, examen físico y en algunos casos, estudios complementarios como el ultrasonido y biopsia”, dijo.
El ultrasonido no sustituye la mamografía
Como complemento de la mamografía, el ultrasonido mamario tiene un rol estratégico, en especial para la evaluación de mamas densas, mujeres embarazadas, evaluación de implantes y en el análisis de la naturaleza de los nódulos.
Al evaluar los nódulos mamarios, el ultrasonido “permite identificar si son sólidos o de contenido líquido, esto ayuda a decidir la conducta a seguir de acuerdo a sus características, bien sea seguimiento o indicar procedimientos mínimamente invasivos como es la punción con aguja o biopsia”, explica la doctora Itala Longobardi.
Asimismo, enfatiza un aspecto fundamental: “la efectividad del diagnóstico depende de contar con equipos de alta tecnología calibrados y con médicos imagenólogos especializados”, señaló.
La importancia de la anatomía patológica
Una vez detectada una alteración en la mama, la confirmación del diagnóstico se realiza mediante biopsias guiadas por imágenes.
El diagnóstico de la lesión exige una precisión absoluta en los estudios de anatomía patológica.
La doctora Elena Marín, anatomopatóloga, explica que el uso de equipos robóticos y automatizados para estudios especializados (como inmunohistoquímica e hibridación in situ) reduce al mínimo el margen de error humano.
Por su parte, la Dra. Ana Karina Ramírez, anatomopatóloga, destaca que esta tecnología, con la que ya se cuenta en Venezuela, representa un gran paso: “Lo que vemos al microscopio refleja exactamente la realidad de la lesión. Resultados precisos y estandarizados, permiten al equipo multidisciplinario tomar las mejores decisiones terapéuticas individualizadas para cada paciente”.
La oncoplastia es un arte
El impacto emocional en la paciente con cáncer de mama al pensar que va a perder su mama, es devastador, por lo que es importante que conozca las técnicas que existen para preservarlas.
Gracias al diagnóstico temprano y a las innovaciones quirúrgicas, el abordaje del cáncer de mama ha evolucionado hacia procedimientos menos invasivos. El doctor Víctor Acosta Marín, cirujano mastólogo y experto en cirugía oncoplástica explica que “actualmente es posible priorizar las intervenciones que preservan el tejido mamario”.
En los casos donde se detectan lesiones de mayor tamaño, la cirugía oncoplástica se consolida como una alternativa clave al combinar el tratamiento tumoral con técnicas de reconstrucción estética. “Esta opción no solo devuelve la salud, sino que ayuda a la paciente a recuperar su autoestima y calidad de vida”, enfatiza el especialista.
Incluso los casos que requieren una mastectomía total, la gran mayoría de las pacientes cuenta con la opción de acceder a procedimientos de reconstrucción mamaria.





