Ferran Torres selló el título español con un gol en el minuto 105, dejando a Argentina sin opciones de conquistar su segundo campeonato consecutivo. El partido fue tenso, táctico, donde el portero argentino Emiliano Martínez realizó 11 intervenciones que lo convirtieron en figura del encuentro.
España dominó el juego desde el inicio, buscando imponer su toque asociativo. Argentina, en cambio, esperó pacientemente su oportunidad. Lo que pocos saben: esa pausa de hidratación a mitad del primer tiempo fue decisiva. Luis de la Fuente la aprovechó para reorganizar posiciones mientras Scaloni, técnico argentino, no utilizó el espacio de la misma manera.
La Albiceleste no disparó a puerta en el primer tiempo y perdió a Lisandro Martínez por lesión, siendo sustituido por Nicolás Otamendi. Pese a esto, llegó al descanso en el partido que quería jugar. Messi, que marcó 8 goles en el torneo, estuvo prácticamente ausente en esta final tras su tercera participación como capitán.
El segundo tiempo cambió cuando España hizo sus ajustes. Ferran y Pedri entraron por Oyarzabal y Fabián, respectivamente. La Roja comenzó a desdibujar a la campeona mundial, acumulando ocasiones que Martínez detuvo una tras otra. Ojo con un dato que otros medios omitieron: Scaloni agotó sus cambios con 20 minutos aún por jugar, señal clara de una Argentina en apuros.
Enzo Fernández fue expulsado en el minuto 93 tras una falta sobre Pau Cubarsí. La roja parecía sentenciar todo, pero Argentina se mantiene viva ante adversidades. Martínez sacó un tiro libre de Lamine desde 20 metros y luego realizó una parada increíble ante un cabezazo de Nico Williams ya en prórroga.
En el tiempo extra, Williams anotó pero fue anulado por supuesta falta de Mikel Merino. Ferran rememoró el gol histórico de Iniesta en 2010, esta vez rematando una asistencia de Nico Williams al inicio del segundo tiempo de la prórroga. Argentina, con un hombre menos, cedió el título sin más que ofrecer.
España se consagra así como segunda campeona mundial. Un equipo que dejó en el camino a Portugal, Bélgica, Francia y, en el último momento, al hasta entonces rey del torneo. Dieciséis años después, la Roja vuelve a lucir el brillo del juego colectivo, de esa idea de que dominar el balón sigue siendo el camino más efectivo.
Fuentes: EFE



