La conmovedora historia de un niño rescatado de las calles de Valencia que se convirtió en estrella de TikTok

La historia de Gliomar y Sebastiam Contreras sin duda nos recuerda la bondad y los buenos valores que tiene el ser humano. Sebastiam es un joven de 13 años de edad que durante años ha vivido sin un techo, sin atención médica y sin comida, a su propia suerte en las calles de Naguanagua, estado Carabobo.

El pequeño Sebas, huyó de su casa cuando tenía tan solo 5 años de edad tras sufrir maltratos en un hogar disfuncional producto del divorcio de sus padres y problemas económicos.

Se refugió en distintas casa de acopio, pero en ninguna fue bien recibido, por lo que decidió vivir en la calle por un tiempo indefinido. Específicamente en el Centro Comercial La Granja, de Naguanagua, es donde el joven se dedicaba a pedir ayudar para comer y sobrevivir, junto a un grupo de infantes en la misma situación.

Aunque muchas personas ofrecían comida y algo de dinero a Sebastíam y los demás niños, ninguno llegó tan lejos como Gliomar Contreras. El hombre de tan solo 27 años, se encontraba en el centro comercial haciendo diligencias cuando Sebastiám le pidió algo de comer. Gliomar se conmovió al ver al pequeño en mal estado y tras brindarle comida y preguntar acerca de su historia, decidió tomar medidas drásticas para ayudarlo.

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Ese día la vida de ambos cambió y comenzó una labor que poco tiempo después llegó a millones de personas.

Gliomar documentó y publicó a través de sus redes sociales la ayuda que le ofrecía al pequeño sin hogar, con la intención de pedir consejos a sus allegados sobre lo que podría hacer para devolver al niño con su familia original o ubicarlo en una casa hogar que le diera un techo, sin embargo, tiempo después, al contactar a la familia del pequeño, la intención se complicó puesto que ninguno de sus representantes legales podía cuidar de Sebastíam.

Algunos se encontraban fuera del país y sus padres biológicos simplemente no tenían los recursos.

Luego de una investigación propia, Gliomar determinó que el pequeño había estado en la calle durante varios años luego de recorrer diversos organismos de ayuda sin obtener un lugar seguro para vivir.

Durante el periodo de tiempo que estuvo sin refugio, Sebastíam bajó drásticamente de peso y su salud se deterioró, por lo que cuando fue acogido por Gliomar, acudieron a un centro médico para evaluar al joven y reportó el caso al Consejo de niños, niñas y adolescentes para que estuvieran al tanto de su paradero, conforme a los protocolos legales.

De pronto, ambos se vieron en una situación difícil; Sebas no quería regresar a una casa hogar ni a las calles. En tal momento fue cuando Gliomar decidió hacerse cargo de él.

Gracias a Gliomar, hoy Sebas es un joven sano, con 11 años de edad, quien prometió ayudar a su grupo de amigos que sobrevivían con él en las calles, así como a otros pequeños sin hogar de Venezuela.

Sebas y Gliomar han publicado todo el proceso en TikTok, la red social del momento, donde tienen más de 700 mil seguidores, junto a su padre, Gliomar, quien alcanza más de 1.8 millones de seguidores. Tanto así, que la historia llegó a los ojos de Kimberly Loaiza, cantante y youtuber mexicana con más de 22 millones de seguidores, quien decidió donar el techo para la casa hogar que Gliomar y Sebas están tratando de cimentar en Valencia.

También han recibido ayuda de algunas empresas privadas y personas en el extranjero que envían material de construcción y otros recursos útiles.

En su canal oficial de YouTube, Gliomar y Sebas contaron de manera detallada su historia y son más 50 mil personas que la han seguido de cerca a través de esta plataforma.

En Instagram, ambos han publicado en distintas ocasiones las jornadas de alimentación y vestimenta que hacen para dar sustento temporal a niños con pocos recursos. Así mismo han vigilado el paradero de los amigos de Sebastián, quienes han causado conmoción en las redes sociales por su delicada situación de vida siendo tan solo unos infantes. 

Sebastián y sus amigos son un reflejo de los miles de niños que se encuentran en las calles de Venezuela sin protección del Estado, sin alimento; ni educación.

Pequeños que se ven obligados a hurgar la basura en busca de alimentos y pedir ayuda en las calles. Sin embargo, no en todos los rincones del país existen personas como Gliomar, quienes podrían ser la última esperanza de muchos que tan solo requieren un empujón para tener una vida normal.

Con información de La Patilla

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