No estás gorda, tienes lipedema: lo que millones de mujeres nunca supieron

| May 29, 2026 | Salud, Tendencias

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Hay mujeres que llevan años haciendo dieta. Que van al gimnasio con constancia, que cuidan lo que comen, que hacen todo lo que se supone que hay que hacer. Y sus piernas, caderas y muslos no cambian. El resto del cuerpo responde, pero esa zona no. Durante años escuchan lo mismo: falta de disciplina, falta de esfuerzo, falta de voluntad.

En muchos casos, la respuesta real tiene nombre: lipedema.

Qué es el lipedema

El lipedema es una enfermedad crónica y progresiva que se caracteriza por una acumulación desproporcionada y simétrica de tejido adiposo en las extremidades inferiores y, en ocasiones, en los brazos. A diferencia de la obesidad común, este tejido no responde a la dieta ni al ejercicio, y viene acompañado de dolor al tacto, moretones que aparecen sin razón aparente y una sensación constante de piernas pesadas.

No es un problema de voluntad. Es una enfermedad.

Cómo reconocerla

Estas son las señales que hay que tener en cuenta:

La grasa se acumula de forma simétrica en caderas, muslos y piernas, pero no en manos ni pies. Las piernas duelen o son sensibles al tacto. Aparecen moretones sin golpes aparentes. La sensación de pesadez empeora al final del día. La parte superior del cuerpo es notablemente más delgada que la inferior. Y nada de lo anterior mejora con dieta ni ejercicio.

Los síntomas suelen aparecer en la pubertad, pero también pueden presentarse después del embarazo o durante la menopausia, en cualquier momento de cambio hormonal importante.

Por qué tan pocas mujeres lo saben

A pesar de afectar aproximadamente al 11% de las mujeres adultas en el mundo, el lipedema no fue reconocido como enfermedad por la Organización Mundial de la Salud hasta 2018. En Venezuela, como en gran parte de América Latina, el acceso a especialistas en linfología o cirugía vascular, que son quienes pueden diagnosticarlo correctamente, es muy limitado.

El resultado es que muchas mujeres pasan años sometiéndose a regímenes alimenticios extremos que no funcionan, cargando además con el peso de sentirse responsables de algo que no podían controlar.

¿Tiene tratamiento?

No tiene cura, pero sí tiene manejo. El diagnóstico temprano es clave para evitar que progrese a una forma más grave llamada lipolinfedema. Los tratamientos incluyen terapia de compresión, drenaje linfático, alimentación antiinflamatoria y en casos avanzados, liposucción especializada.

Si reconoces estos síntomas en ti o en alguien cercana, el camino es buscar un médico especialista en linfología o flebología. No un nutricionista, no un entrenador. Un especialista que conozca la enfermedad.

Porque no era falta de voluntad. Nunca lo fue.

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