“Robert el muñeco embrujado”: La verdadera historia detrás de Chucky

Muchos recordarán la terrorífica historia de Chuky, el muñeco maldito creado por Don Mancini en 1988.

Lea también:

Con la película Child’s Play (conocida en Latinoamérica como Chucky: el muñeco diabólico), el director inauguró un relato que llenó de miedo a millones de personas, muchas de las cuales desconocían que la historia estaba basada en un verdadero ‘juguete diabólico’.

Según la leyenda, en 1904 un niño llamado Robert Eugene ‘Gene’ Otto que vivía con sus padres en Key West, Florida, Estados Unidos, recibió un particular regalo de una de las empleadas domésticas: un muñeco vestido de marinero de 90 centímetros de altura, relleno de paja, que abrazaba a un león de peluche.

El juguete fue bautizado con el mismo nombre que su dueño, Robert. Pero la familia desconocía que el personal doméstico, originario de Bahamas, practicaba magia negra y vudú y que el muñeco había sido ‘hechizado’.

En los primeros días de convivencia con el marinero, los padres de Gene lo escuchaban hablar solo en su habitación. El niño les dijo que dialogaba con el muñeco durante gran parte del día, lo cual empezó a preocuparlos.

Asimismo, comenzaron a suceder extraños acontecimientos en la casa. Cuando la familia salía del hogar, los vecinos veían que la figura se asomaba por las ventanas de la vivienda.

Pero esto no era todo. Al poco tiempo, el niño empezó a sufrir aterradoras pesadillas que tenían como protagonista al juguete que se movía solo, se reía de forma macabra y deambulaba en la oscuridad.

Hasta que una noche, mientras la familia dormía, se escuchó un estruendo en la habitación de Gene. Los padres, alarmados, corrieron al cuarto y se encontraron una escena espantosa.

Los grandes y pesados muebles estaban tirados en el suelo y el muñeco yacía en los pies de la cama del niño mirando a la puerta con una sonrisa macabra.

-¿Qué hiciste? -le preguntaron al niño.

-Yo no fui, fue Robert -respondió.

Aterrorizados, los padres tomaron al juguete y lo guardaron en el ático.

El pequeño jamás reveló qué había ocurrido realmente esa noche. Los años pasaron y Gene se fue olvidando de su muñeco, que empezó a llenarse de polvo en la recóndita habitación.

Gene creció y viajó a Nueva York y París, donde estudió arte.

En mayo de 1930 se casó en la capital francesa con la joven Annette Parker. Al tiempo, sus padres fallecieron y heredó la residencia de Key West, Florida. La pareja volvió a Estados Unidos y emprendió la remodelación del lugar.

En particular, Gene quería despejar el ático porque eligió el espacio como estudio de arte.

Cuando comenzó la limpieza, se reencontró con su antiguo compañero. Como si el tiempo no hubiese transcurrido, se encendió la chispa del vínculo forjado durante la niñez. Y, con esto, volvieron los sucesos sobrenaturales.

Su esposa afirmó que el clima de la casa se tornó extraño y repugnante y describió que el muñeco cambiaba las expresiones de su rostro.

La historia se repetía.

A las pocas semanas Gene y su esposa dejaron de recibir visitas porque ya nadie se animaba a entrar a la vivienda por temor a encontrarse con el muñeco.

Cansado de los extraños acontecimientos y del miedo con el que vivía su amada, Robert decidió enviar nuevamente al ático al muñeco. No obstante, quienes que visitaron la casa aseguraron haber oído pasos y escuchado movimientos en lo alto de la edificación.

Robert Otto falleció en 1974 y su esposa se deshizo de la casa en la que vivió durante tres décadas, con el muñeco dentro.

Tras el fallecimiento del señor Gene, la vivienda de Eaton Street fue vendida a Myrtle Reuter, quien fue su propietaria por 20 años.

El matrimonio llegó al hogar con una hija de 10 años que a los pocos días, inspeccionando el nuevo sitio, encontró al extraño juguete abandonado en el ático. Sin dudarlo se lo apropió y lo guardó junto con otros muñecos.

Al igual que sucedió con Gene, la niña empezó a tener pesadillas, pero a diferencia de su antecesor ella se despertaba desesperada acusando al muñeco de tratar de asesinarla. Su mamá Myrtle sabía que tenía que deshacerse de él, así que decidió donarlo al museo Martello Gallery-Key West Art and Historical en 1994, donde se encuentra.

Los escritos y testimonios sobre su leyenda se sitúan también en ese museo, pues los trabajadores de la galería aseguran que durante octubre -cuando se celebra Halloween- ocurren insólitos acontecimientos.

Algunos dicen incluso que por las noches se escuchan golpes contra su vitrina.

Hasta la fecha, el muñeco inspiró la saga cinematográfica de ‘Chucky’ -que consta de ocho películas- y otras cuatro cintas bajo su propio nombre: Robert, La maldición del muñeco, El juguetero y La venganza del muñeco Robert.

Y probablemente vendrán otras, porque ni sus cuidadores ni los fanáticos de lo oculto desconocen que la terrible leyenda del marinero de paja es demasiado grande para su pequeña jaula de cristal.

Comparte esta noticia