Sarah Gilbert: Las 12 enfermedades prioritarias para desarrollar una vacuna

La ciencia ha transformado la pandemia y las tecnologías experimentales que ayudaron a desarrollar las vacunas contra el covid-19 en tiempo récord han impulsado las ambiciones científicas. ¿Podríamos estar entrando en una era dorada de nuevas vacunas?.

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A la vanguardia de la vacunación, se encuentra la profesora Sarah Gilbert, del Instituto Jenner, artífice de la vacuna de Oxford contra el covid-19.

Con el uso de una tecnología revolucionaria, el equipo de Oxford logró tener una vacuna lista para comenzar los ensayos clínicos en tan solo 65 días. En asociación con el gigante farmacéutico AstraZeneca, han repartido más de mil 500 millones de dosis en todo el mundo.

Sarah Gilbert asegura que tras lo vivido a nivel mundial, se esta trabajando en base a 12 enfermedades prioritarias para la elaboración de sus vacunas y de esa manera evitar la propagación de enfermedades a nivel local y mundial.

Las 12 enfermedades prioritarias

En la parte superior de su lista de objetivos están los “patógenos prioritarios” oficiales.

Si bien el covid llegó de manera sorpresiva, hay otras amenazas que han surgido y que tienen el potencial de causar grandes brotes y probablemente otras pandemias en el futuro.

Vacunas contra estas enfermedades podrían salvar vidas

  • El Síndrome Respiratorio de Oriente Medio (MERS, por sus siglas en inglés)
  • Lassa
  • Fiebre hemorrágica de Crimea-Congo
  • Nipah
  • Zika
  • Ébola
  • Fiebre del valle del Rift
  • Chikunguña
  • Dengue
  • Hantavirus
  • Peste
  • Marburgo
  • Fiebre Q

Parte de este trabajo ya está en marcha. Oxford ha comenzado los ensayos clínicos de una vacuna contra la peste utilizando su tecnología plug-and-play.

La peste causó la infame pandemia de peste negra que mató a cientos de millones de personas.

Por otra parte, Moderna ya está considerando usar su propia tecnología de ARNm para hacer una vacuna contra el virus Nipah. Este virus mata hasta las tres cuartas partes de las personas infectadas.

La gran barrera: el dinero

Sin embargo, la gran barrera para hacer frente a estas enfermedades seguirá siendo la misma de siempre: el dinero.

Se trata de enfermedades que afectan a algunas de las regiones más pobres del mundo y existe la preocupación de que, incluso después de esta pandemia, no se logre que la investigación sea financiada.

Y, aunque la tecnología de las vacunas ha avanzado, los viejos enemigos siguen siendo los mismos y existen, tienen peculiaridades que generan desafíos monumentales.

Todas las vacunas necesitan un blanco, llamado antígeno, y entrenan al sistema inmunológico para que lo ataque.

Algunas vacunas son mucho más complicadas

A pesar de todos los problemas que el covid ha causado, el virus era una bestia bastante simple y su antígeno era obvio.

La superficie exterior del virus está cubierta de proteínas en forma de espiga. Así que todo lo que los investigadores tenían que hacer era conectar los planos genéticos de la proteína del pico, entrenar al cuerpo para que la reconociera y asegurarse de que la vacuna iba a funcionar.

Sin embargo, el antígeno no es obvio en otros microbios más complejos, como los tres grandes asesinos: la malaria, el VIH y la tuberculosis.

El VIH tiene un objetivo en constante movimiento. Muta rápidamente para alterar su apariencia y burlar nuestro sistema inmunológico. Es difícil saber cómo identificarlo.

Ya tenemos vacunas contra la malaria y la tuberculosis, pero están lejos de ser perfectas.

Próximo salto

El mundo celebró con razón el lanzamiento de la primera vacuna contra la malaria en África, pero lo cierto es que solo tiene un 30% de efectividad previniendo enfermedades graves.

Eso es porque el parásito de la malaria tiene un ciclo de vida complejo, durante el cual se transforma en una variedad de formas distintas, a través de dos especies.

Una bacteria de la tuberculosis también es mucho más compleja que un coronavirus.

Existe una larga lista de antígenos para elegir en la tuberculosis y la malaria, y el correcto sigue siendo frustrantemente esquivo.

“Hay una gran variedad de opciones y no es obvio cuál deberíamos usar”, explica Gilbert.

“Se necesita mucho tiempo para encontrar el antígeno correcto, por lo que es mucho más difícil. Mucho más que con estos patógenos de brote, que son virus bastante simples”.

Sin embargo, BioNTech está utilizando su tecnología para intentar desarrollar una vacuna contra el VIH.

“Creo que el próximo gran salto en las vacunas, en lugar de tecnologías totalmente nuevas, es hacer que las tecnologías que tenemos sean más estables, eso sería genial”, asegura Gilbert.

Con información de BBC News Mundo.

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