Trastornos de la conducta alimentaria: un enemigo silencioso

Los trastornos alimenticios no tienen límite de edad, pueden atacar a adolescentes y adultos. El acompañamiento psicológico y familiar es fundamental.

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María Rodríguez, obrera en una universidad pública, tenía 37 años de edad cuando fue diagnosticada con bulimia y su vida cambió drásticamente. El temor a engordar, vomitar para no tener sentimiento de culpa y daños emocionales marcaron a esta mujer, quien padeció este trastorno silencioso, pero que pudo recuperarse por su fuerza de voluntad y acompañamiento psicológico.

Recordó, en conversación con El Diario, que siempre fue “gordita”. Sus medidas fueron motivo de burlas inmisericordes en el colegio y luego en su vida adulta.

Tuvo un hijo a los 18 años de edad y después no pudo mantener la balanza fija. Bajaba y aumentaba, así vivió por mucho tiempo. El subidón de peso fue constante en su vida.


Ya cercana a los 40, consiguió un nuevo amor. Este hombre constantemente la comparaba con modelos y actrices egresadas de los más estrictos concursos de belleza: altas, flacas, con cabello y rostro inmaculado. Rodríguez sintió el temor de perder a su pareja e inició un doloroso tránsito: el cálculo minucioso de las calorías y la necesidad de expulsarlas.

De esa etapa le quedó desgaste en el esmalte dental y una marca en una de sus manos luego de su obsesión por vomitar. Los dedos le clavaron la piel… Esa huella le muestra la vulnerabilidad de muchas mujeres cuando siguen, a su juicio, los patrones estéticos radicales.

Ahora, a los 44 años de edad, tiene como lección apoyar a todas aquellas pacientes que presenten cuadros similares al que ella atravesó: ansiedad, fobia por los alimentos y la manía por los ejercicios. “Tenemos que amarnos como somos”, enfatizó.


Los casos de Trastornos de Conducta Alimentaria (TAC) de riesgo, entre los que se encuentran la bulimia y la anorexia, van en aumento dentro de los adolescentes. Así lo reflejó un estudio publicado en la Revista de Salud Pública y Nutrición, elaborado por los profesores Carlos Enrique Zerpa, de la Universidad Simón Bolívar (USB), y Andreína Ramírez, representante de la Fundación Ayúdate, al comparar los patrones en estudiantes de bachillerato entre los años 2012 y 2018, en el municipio Sucre de Caracas.

El papel de trabajo identificó algunos esquemas sobre la base de la dieta que consumían, la tendencia al comportamiento bulímico (vomitar después de comer) y la presión del entorno social. Ante esto, los especialistas recomendaron el diseño de políticas públicas orientadas a la prevención y atención de los casos de TAC.

Con información de El Diario

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