Hace seis meses, ningún banco grande de Wall Street mandaba ejecutivos a Venezuela. Esta semana, Jefferies ya estuvo en Caracas. JPMorgan está organizando su propia visita, posiblemente con clientes. No es turismo corporativo.
Según Bloomberg, ejecutivos de Jefferies Financial Group viajaron a la capital venezolana esta semana y evalúan regresar en las próximas semanas. Todos contaban con autorización del departamento de cumplimiento normativo del banco, un detalle que no es menor: los bancos estadounidenses deben sortear procesos de aprobación interna rigurosos y un régimen de sanciones que todavía está en evolución antes de poder pisar Venezuela.
Hasta ahora, las visitas al país habían sido organizadas por firmas boutique, consultoras especializadas y asesores en riesgo político. Que JPMorgan Chase y Jefferies estén moviéndose es una señal de otro calibre.
Por qué Venezuela de repente le importa a Wall Street
La respuesta corta es la deuda. Venezuela tiene compromisos externos estimados en 170.000 millones de dólares entre bonos soberanos, deuda de PDVSA y otras obligaciones financieras. Esos bonos llevan años en situación de impago y cotizan a centavos. Quien los compre barato y apueste a una reestructuración exitosa puede ganar fortunas.
El gobierno de Delcy Rodríguez ya tomó pasos concretos en esa dirección. Contrató a Hogan Lovells como asesor legal para la reestructuración de deuda soberana y a Centerview Partners como asesor financiero. Son dos nombres de primera línea en ese tipo de procesos. La última vez que se vio una operación de esa escala fue durante la crisis griega hace más de una década.
Ojo con esto: todavía se necesita una autorización adicional por parte de Estados Unidos para que Venezuela pueda iniciar conversaciones formales con sus acreedores. Sin ese permiso, el proceso no puede avanzar aunque todos quieran.
Los bonos venezolanos ya repuntaron
Los inversores no están esperando que todo esté resuelto para moverse. Los bonos venezolanos en impago registraron un repunte masivo de valor desde enero, cuando la captura de Maduro cambió el panorama político del país. Quien apostó temprano ya ganó. Quien llega ahora busca subirse antes de que el tren acelere.
A finales de marzo, la consultora Signum Global Advisors organizó un evento en Caracas que atrajo a más de 50 ejecutivos de fondos de cobertura y del sector petrolero. Se reunieron con Rodríguez en el palacio presidencial. Eso fue hace menos de tres meses y en ese momento fue noticia. Ahora JPMorgan y Jefferies van por su cuenta.
Qué significa esto para los venezolanos de a pie
La llegada de capital internacional no se traduce en mejoras inmediatas para la economía cotidiana. Pero hay una cadena lógica que vale entender: más inversión externa genera más actividad en el sector petrolero, que es la principal fuente de ingresos del país. Más ingresos permiten reestructurar la deuda con mejores condiciones. Una deuda reestructurada reduce la presión fiscal sobre el gobierno. Y una economía con menos presión fiscal tiene más margen para estabilizar el bolívar y sostener los servicios básicos.
Es un proceso largo. Pero el hecho de que los bancos más grandes del mundo estén yendo a ver con sus propios ojos qué hay en Caracas es la primera señal concreta de que ese proceso ya empezó.








